diumenge, 3 de juny de 2012

¿Dónde están nuestros derechos sociales?

Hace unas semanas se aprobó un Decreto Ley que modificaba sustancialmente todo el sistema de coberturas sanitarias del la Seguridad Social. Hubo voces respecto a si desaparecía la sanidad universal en España o no; y la Sra. Ministra de Sanidad salió al paso de las críticas para decir que en ningún caso se recortaban los derechos a la sanidad pública y universal en el país, que se hacían las modificaciones pertinentes para evitar que en España se siguieran dando los casos de turismo sanitario, tanto del norte rico como del sur pobre; que se había legislado para que, para tener tarjeta sanitaria fuera necesario ser residente fiscal, y que los viajes que hasta ahora se daban, por una parte de turistas que venían a nuestro país y que de pronto se tenían que someter a alguna intervención quirúrgica, durante sus vacaciones; o por otro lado los familiares de inmigrantes que venían a visitar a sus familiares, y de repente también necesitaban intervenciones quirúrgicas; fuera eliminado de raíz, ya que la universalidad de la sanidad española era usado por ciudadanos de países vecinos para someterse a operaciones que en su país no estaban cubiertas por el régimen de Seguridad Social.
Desde uno y otro lado se alzaron voces a favor y voces en contra de dicho decreto ley; ya que para unos se acababa con el abuso que hacían de nuestro sistema personas que nunca habían cotizado, y para otros era un método más de racismo y de discriminación de los inmigrantes.
Pero, lo que en ningún momento mentó la Sra. Ministra fue los derechos que recortaba a los propios españoles de la universalidad de la sanidad, de estos que no necesitan residencia fiscal para demostrar que llevan viviendo aquí más de 180 días, ya que han nacido y crecido aquí. 
La Sra. Ministra no mencionó a todos los jóvenes mayores de 26 años que llevan más de 3 meses sin trabajar y sin cobrar ayuda que automáticamente se quedan sin ningún tipo de cobertura; no dijo nada sobre la derogación del derecho a la Sanidad Universal que teníamos los españoles (hasta el 30 de abril de 2012) a la cobertura sanitaria completa, si estábamos cotizando o con un subsidio de desempleo, como titulares; y si no como beneficiarios de nuestro padre o nuestra madre.

No estamos hablando de inmigrantes sin papeles
 
Según las encuestas de febrero el 50.50% de los jóvenes españoles están en el paro, y sin perspectivas de encontrar trabajo en un futuro cercano; y de estos jóvenes, todos los que superen los 26 años y hayan agotado las prestaciones y ayudas están sin cobertura social alguna (simplemente pueden acudir a un centro de urgencias, y recibir asistencia de urgencia) y así como vayan agotando las ayudas va a ir creciendo este colectivo.
Yo me pregunto cuantos de los ciudadanos que celebraron que se retirara el derecho a la cobertura social a los familiares de los inmigrantes tienen a un hijo o hija en esta situación; y que opinan de que sus hijos también estén sin cobertura y sean unos ciudadanos de segunda como los familiares de los inmigrantes; ¿realmente estas personas han trabajado toda su vida para que sus hijos y sus nietos no puedan tener derecho a la sanidad en este país?
¿Cree la Sra Ministra que escondiendo esta situación se esta etiquetando como una persona de bien, decente y con algún valor moral que resaltar?
¿Usted, lector, está seguro que si mañana un hijo suyo, una nieta, etc. sufre una apendicitis tiene derecho a una operación; o por el contrario una vez operado le van a presentar una factura por los gastos?
¿Pueden en este momento las familias españolas asumir los gastos sanitarios de las eventuales intervenciones o ingresos que puedan precisar sus miembros mayores de 26 años y en situación de paro de larga duración?
¿Dónde están nuestros derechos sociales?

dilluns, 30 d’abril de 2012

Estimem la nostra llengua

La identitat d'un poble la marca la seva cultura, la cultura està intimament lligada a l'idioma que parla aquest poble. El poble que renuncia al seu idioma, renúncia a la seva cultura i a les seves arrels.
Renunciar a les nostres propies arrels implica renunciar a tota la nostra identitat, als nostres avatpassats.
El que pretenen aconseguir, a les Illes Balears, amb la Llei de la Funció Pública, és que tot un poble renuncií a la seva dignitat, renuncií a la seva història, als seus avantpassats, a la seva cultura, i tot per què?
Perqué uns aprenents de polítics, amb insufles de dictadors, sentin que estàn exercint el seu poder, es imposar les seves idees centralistes i vuitcentistes referent a la llengua única per a tot l'estat.
El fet de tenir una majoria absoluta no és sinonim d'absolutisme, i en canvi la interpretació que ha fet el Govern de les Illes Balears en els últims deu mesos haestat aquesta, "tinc majoria absoluta" puc fer el que vulguí, quan vulguí i on vulguí.
Doncs no, una majoria absoluta no és això; i el que semblen no saber és que l'ús que es faci d'aquesta majoria absoluta en quant al respecte a les idees de les minories reflecteix l'altura política de qui està en poseció de la majoria; i fins a aquest moment l'única cosa que han sabut demostrar és la seva baixeça, calicigant els valors culturals i identitaris de tot el poble, els dels que no els van votar i els dels que si els van votar; el seu objetiu, sembla, anul·lar, no solament la oposició, sinó l'opinió.
I no ho podem consentir, hem d'exigir que els nostres governants siguín els governants de tots, dels que varen depositar-hi la confiança en ells a les urnes i dels que ho feren en altres formación polítiques. Que el que estàn fent amb la llengua propia no ho tolerarien la majoria dels seus votants, i per tant si ho haguessin dit clarament a la campanya no haurien tingut la quantitat de vots que tingueren; i una cosa encar amés important, que tenen la majoria absoluta al parlament, però no tenen la majoria dels vots de les Illes Balears.
Un poble,una vegada ha renunciat a la seva soberania, molt dificílment la podrà recuperar; no hem d'oblidar que aquestes illes són la cuna de lingüistes tan importants com Ramón Llull, Antoni Mª Alcover, Francesc de Borja Moll... i no esteim empagueits de dir alt i clar que estimam la nostra llengua.


dissabte, 28 d’abril de 2012

Cuando el individuo deja de ser importante

No sin nuestros derechos

Todos sabemos que estamos viviendo una época difícil, y que van a ser necesarios muchos sacrificios por parte de toda la sociedad para superar la situación actual. La injusticia surge cuando se imponen los intereses económicos y empresariales por encima de los intereses ciudadanos.
Nos estamos enfrentando a un hecho que supone un retroceso de más de un siglo en lo que supone la valoración del individuo y de los derechos sociales por encima de cualquier otra consideración.
Se esta usando la excusa de la situación económica para recortar no solo prestaciones sociales, algo ya suficientemente grave; sino que también se están recortando los derechos sociales.
A principios del siglo XX se tomo conciencia de que las prioridades tenían que ser las personas, los individuos, se empezó a trabajar en los derechos sociales, en la protección, y durante todo el pasado siglo se fué trabajando en el tema.mejorando cada vez más, protección a la infancia, pensiones para los ancianos, derechos de la mujer, todo esto sustentado en lo impuestos y cotizaciones de los trabajadores.
Europa consiguió una calidad de servicios y prestaciones cada vez mejores, a cambio de todas estas mejoras, el ciudadano aportaba sus impuestos y sus cotizaciones, e iba a disfrutar de una sanidad pública, educación pública, residencias públicas, etc cada vez mejores; hasta que llegó "la crisis", una crisis provocada por los mercados financieros y por las entidades bancarias, y estos mercados financieros han descubierto que atosigando a los estados pueden cada vez ser más poderosos, cada vez más ricos, cada vez más imbatibles, y los estados y sus dirigentes se han sometido a este poder; pero.. ¿estamos los ciudadanos dispuestos a someternos a estos mercados?
Tenemos que luchar por nuestra sanidad pública, por nuestra educación pública, por nuestras residencias públicas, por nuestros derechos, por nuestras organizaciones sociales, por nuestras prestaciones, nuestros subsidios, tenemos que luchar por ello, exigiendo que los estados cumplan la ley (sin modifícarla de manera unilateral). Queremos seguir siendo importantes, el individuo tiene que ser el ser más importante en la toma de decisiones.