dissabte, 1 de juliol de 2017

La involución hacia la PRL

Desde hace ya unos años no nos extraña oir hablar de Prevención de Riesgos Laborales PRL; la normativización del cuidado del empleado por parte del empresario; obligar al empresario a poner en valor la salud de su empleado para preservar la productividad y rentabilidad de la empresa.


Se empezó por evaluar los riesgos existentes en el puesto de trabajo, por las revisiones médicas; se siguió por establecer protocolos de prevención para minimizar los riesgos que se habían detectado en las evaluaciones de puesto, y así poco a poco implantando métodos preventivos hasta hoy, donde ya se da por sabido e implantado todo lo anterior y ahora se hace mucho hincapié en los riesgos psicosociales del puesto aunque sin dejar de evaluar cada año todo el entorno y el cumplimiento de todas las medidas implementadas; porque esta claro que si se dejara de vigilar el cumplimiento de la LPRL en poco tiempo se irían relajando los controles y el cumplimento de estándares, porque la gran mayoría del empresariado no ha dejado de ver esta ley como un coste añadido al coste de personal, manifestando así una involución alarmante con respecto al comportamiento de nuestros bisabuelos y tatarabuelos.

No debemos olvidar que nuestra sociedad tiene una raíz marcadamente agricola, y nuestros antepasados gestionaban la agricultura como la empresa que era, y como buenos empresarios priorizaban la productividad.

En esa cultura agricola los animales no eran mascotas, eran herramientas de trabajo, colaboradores, fuerza productiva...

Y contando con esto, eran cuidados como tales, el perro era el ayudante de pastor, por tanto estaba bien adiestrado y bien alimentado, ya que su función era conducir a la manada, recoger al rebaño, etc., siempre imponiendo su autoridad, però sin dañarlos, ya que eso provocaria mermas en el agricultor. Por tanto se dedicaba tiempo y esfuerzo en adiestrar a este perro que serà el lider, autoritario però benevolente. Dirigirá a este rebaño de ovejas o de vacas, o cabras; los recogera para guiarlos a los establos, para moverlos de un pasto a otro, sin estresarlos, sin dañar ningún animal ya que una vaca estresada no da la leche que deberia, una oveja con una herida se puede infectar y provocarle un aborto, perdiendo la producción de este trimestre, ya que el objetivo de la vaca es producir leche, la oveja criar corderos, la cabra leche, y así sucesivamente; para que este rebaño sea productivo y rentable tiene que estar en muy buenas condiciones físicas y esto lo controlaban al milimetro aquellos empresarios agricolas que fueron nuestros antepasados.

Los caballos, yeguas o mulas eran las máquinas de labor, araban, trillaban, cargaban, eran la fuerza motriz de aquellas explotaciones, por tanto se tenian los necesarios para el tamaño de la explotación y estaban cuidados con esmero, ante cualquier sintoma se avisaba al veterinario.

Todos tenían claro que la salud de su empresa dependía de todos sus colaboradores, no necesitaban una Ley de Prevención de Riesgos Laborales para cuidar de la salud y el bienestar de su equipo, se hacia porque si, no era un coste laboral, era la supervivencia de la empresa misma.

Entonces, ¿por qué ahora no se puede ver el cuidado y el bienestar de los colaboradores, del equipo humano como una inversión en la salud de la empresa y se necesita una ley para obligar, y unas inspecciones periodicas para que se cumpla?

¿Dónde esta la evolución de nuestra sociedad?