diumenge, 20 d’agost de 2017

No són musulmans, són terroristes

De la mateixa manera que tenim molt clar que no tots els capellans catòlics són pederastes, que els que abusen dels nins i nines que tenen baix de la seva cura espiritual són uns quants, però que fan molt, molt de mal, i el nostre objectiu ha de ser aconseguir que tots ells acabin a les presons purgant el gran pecat.
També sabem que no tots els homes són uns maltractadors i assassins de dones, sinó que són uns quants que són uns terroristes domèstics que destrueixen tot quant de valor humà entre en contacte amb ells només per fer valer la seva supremacia, i per tant aquests són als que hem de combatre i erradicar de la nostra societat.
Tampoc ningú s'atreviria a dir (ni pensar) que totes les persones amb idees polítiques de dretes són uns fascistes, que s'alimenten d'odi per tot el que és diferent
Per tot això tampoc no hauríem de posar dins el mateix sac a tots els musulmans, segur que hi ha molts d'imans que l'únic objectiu que tenen és mostrar el camí de l'amor i el respecte als nins i adolescents que acudeixen a les mesquites; no són uns sàdics plens d'odi pel que  és diferent. Els que són així, no són musulmans, són terroristes, i així els hem de tractar.

divendres, 4 d’agost de 2017

Somos vendedores

    Todos vendemos, vendemos nuestro trabajo, nuestros conocimientos, nuestros servicios, nuestra experiencia; desde el minuto uno vendemos, nuestro trabajo es vender, y la venta se produce en el trato personal, en el cara a cara; si uno no compraria su propio trabajo a un trabajador del que no nos fiaramos, con el que no nos sintieramos medianamente seguros, ¿por qué esperamos que nos compren a nostros «porque si»?


     Para encontrar un buen comprador por nuestro trabajo (empleador) tenemos que saber vendernos, saber mostrar nuestra profesionalidad y nuestro saber (estar, sensibilidad, integridad) de manera clara, sin falsas modestias, però sin sobrevalorarnos. Y además vendernos correctamente, al precio adecuado, y ahí radica muchas veces el problema y los conflictos laborales entre empleador y empleado. Que en el momento de la compra-venta no hemos sabido vender exactamente lo que somos, lo que puede haber llevado al empleador a hacerse una idea erronea del producto adquidido, que nuestro saber hacer no se ajuste a lo que realmente necesitaba; el error tanto puede ser en una sobrevaloración como en infravaloración.

     Puede pensar estar contratando un empleado con una experiencia «equis + y» cuando realmente somos «equis», por lo que no llegaremos a las expectativas que nuestro empleador a depositado en nuestra contratación; o que realmente necsite un conocimiento «y» cuando nosotros somos «y + zeta», entonces seremos nosotros lo que nos sentiremos defraudos.

  Tanto una situación como la otra provocaran una reacción en la relación empleador/empleado que no es la deseada.

    De ahí la importancia de la entrevista de trabajo, ser muy claro, tanto uno como otro, sobre lo que necesitamos y lo que esperamos conseguir, y para esto antes tiene que haberse realizado un trabajo detallado de analisis, las dos partes; lo que queremos conseguir y lo que podemos ofrecer a cambio; definición del puesto y de competencias. Definir nuestra marca.


    Es el único método de que las relaciones laborales, el binomio empleador/empleado, va cumplidas sus expectativas y esto proporcionará en ambas partes la satisfacción necesaria para seguir motivados e implicados en el proyecto común.

dissabte, 1 de juliol de 2017

La involución hacia la PRL

Desde hace ya unos años no nos extraña oir hablar de Prevención de Riesgos Laborales PRL; la normativización del cuidado del empleado por parte del empresario; obligar al empresario a poner en valor la salud de su empleado para preservar la productividad y rentabilidad de la empresa.


Se empezó por evaluar los riesgos existentes en el puesto de trabajo, por las revisiones médicas; se siguió por establecer protocolos de prevención para minimizar los riesgos que se habían detectado en las evaluaciones de puesto, y así poco a poco implantando métodos preventivos hasta hoy, donde ya se da por sabido e implantado todo lo anterior y ahora se hace mucho hincapié en los riesgos psicosociales del puesto aunque sin dejar de evaluar cada año todo el entorno y el cumplimiento de todas las medidas implementadas; porque esta claro que si se dejara de vigilar el cumplimiento de la LPRL en poco tiempo se irían relajando los controles y el cumplimento de estándares, porque la gran mayoría del empresariado no ha dejado de ver esta ley como un coste añadido al coste de personal, manifestando así una involución alarmante con respecto al comportamiento de nuestros bisabuelos y tatarabuelos.

No debemos olvidar que nuestra sociedad tiene una raíz marcadamente agricola, y nuestros antepasados gestionaban la agricultura como la empresa que era, y como buenos empresarios priorizaban la productividad.

En esa cultura agricola los animales no eran mascotas, eran herramientas de trabajo, colaboradores, fuerza productiva...

Y contando con esto, eran cuidados como tales, el perro era el ayudante de pastor, por tanto estaba bien adiestrado y bien alimentado, ya que su función era conducir a la manada, recoger al rebaño, etc., siempre imponiendo su autoridad, però sin dañarlos, ya que eso provocaria mermas en el agricultor. Por tanto se dedicaba tiempo y esfuerzo en adiestrar a este perro que serà el lider, autoritario però benevolente. Dirigirá a este rebaño de ovejas o de vacas, o cabras; los recogera para guiarlos a los establos, para moverlos de un pasto a otro, sin estresarlos, sin dañar ningún animal ya que una vaca estresada no da la leche que deberia, una oveja con una herida se puede infectar y provocarle un aborto, perdiendo la producción de este trimestre, ya que el objetivo de la vaca es producir leche, la oveja criar corderos, la cabra leche, y así sucesivamente; para que este rebaño sea productivo y rentable tiene que estar en muy buenas condiciones físicas y esto lo controlaban al milimetro aquellos empresarios agricolas que fueron nuestros antepasados.

Los caballos, yeguas o mulas eran las máquinas de labor, araban, trillaban, cargaban, eran la fuerza motriz de aquellas explotaciones, por tanto se tenian los necesarios para el tamaño de la explotación y estaban cuidados con esmero, ante cualquier sintoma se avisaba al veterinario.

Todos tenían claro que la salud de su empresa dependía de todos sus colaboradores, no necesitaban una Ley de Prevención de Riesgos Laborales para cuidar de la salud y el bienestar de su equipo, se hacia porque si, no era un coste laboral, era la supervivencia de la empresa misma.

Entonces, ¿por qué ahora no se puede ver el cuidado y el bienestar de los colaboradores, del equipo humano como una inversión en la salud de la empresa y se necesita una ley para obligar, y unas inspecciones periodicas para que se cumpla?

¿Dónde esta la evolución de nuestra sociedad?