dimarts, 14 de novembre de 2017

El trabajo no tiene sexo

Las constantes noticias referente a la diferencia salarial entre hombres y mujeres, un 16% de media europea, nos tiene que llevar a observar otras diferencia que damos por normales en nuestra vida cotidiana. La discriminación la podemos observar en todos los tramos de edad, si son mujeres jóvenes, en el momento de la selección, porque tal vez en un futuro decidan tener hijos, o tal vez ya tengan algún hijo pequeño, tema que se da por supuesto que implicará ausencias en horarios de trabajo; si es una mujer ya adulta que ya tiene sus hijos crecidos, la discriminación será porque ya no luzca joven y atractiva (a ojos de los seleccionadores) o porque tal vez tenga cargas de mayores en su familia....

Estos condicionantes que suceden a diario en los procesos de selección no se ven de igual manera cuando el candidato es un hombre, si es un hombre joven, se da por supuesto que pronto querrá formar una familia, por tanto al tener más responsabilidades será más estable en el trabajo y se implicará más para conservarlo; si es un hombre ya adulto, como sus hijos están en edad universitaria, o a punto de entrar en ella, el hecho de querer asegurarse un sueldo estable en este periodo hará que se impliquen y estén más motivados en el puesto.

Este razonamiento totalmente arbitrario y sin ninguna base científica se da a diario en las empresas en el momento de decidir por cual candidato se opta en un proceso de selección. Esto ocurre, primero por la falta de preparación y empatía de las personas que toman las decisiones finales; pero lo más triste es que estas personas se sienten reforzadas por sus entornos; si alguien se atreve a hacer algún comentario al respeto acaba siendo discriminado dentro del equipo por tener ideas demasiado feministas.

Aunque hoy en día esta mal visto hacer según que comentarios discriminatorios o en el momento de la entrevista; no deja de ser un hecho que se hacen estos comentarios y se toman las decisiones en base a estas ideas.

Llevamos años trabajando para eliminar la discriminación y las diferencias entre sexos en los puestos de trabajo, sin embargo sigue faltando mucha pedagogía y las primeras que tienen que creer en este proceso son las mujeres, ya que por educación, por temor a perder sus posiciones, muchas veces son las ejecutoras de estas prácticas en cumplimento de la política no escrita de la empresa; porque si que hay un tramo donde son mayoría las mujeres, y es en mandos intermedios; primero porque hay muchas trabas por ascender y mucha se quedan estancadas en este punto; y segundo porque para algunos cargos directivos creen que les da cache el tener a mandos intermedios mujeres y una imagen de moderno e integrador.

A pesar de que parezca una lucha que no tiene un final, tenemos que seguir denunciando todas estas practicas, ya que si el 50% de la fuerza laboral de una sociedad esta infravalorada y sometida al otro 50%, esta sociedad nunca va a evolucionar en bienestar, ni en felicidad, ni en igualdad.

Respetar las capacidades de l@s canidadat@s en el momento de la selección, y que no influyan situaciones totalmente circunstanciales a estas capacidades (edad, sexo, color...); y a la vez respetar los convenios colectivos, eliminando de una vez las viejas prácticas de poner una categoría superior al hombre, haciendo el mismo trabajo que la mujer, como premio por se hombre y porque «tal vez algunos días se tengan que quedar horas», algo que ocurre con más frecuencia de la que creemos.
La salud de la sociedad depende de la salud laboral de todos sus miembros.

dimarts, 26 de setembre de 2017

Convivencia multigeneracional y multicultural

Desde la gestión de Recursos Humanos, o cualquiera que lidere un equipo, el mayor reto actualmente reside en una gestión adecuada de las distintas generaciones que conviven en el equipo, y de las distintas culturas.

Baby Boomers, Generación X y Milenials; distintas formas de pensar y de ver la vida. Normas, plazos o inmediatez, tres conceptos que se deben gestionar a la vez, pero todo ello aderezado con una alta incidencia de interculturalidad debido a los indices de inmigración que se han producido e los últimos quince años.

Todos estos ingredientes son los que hacen necesario que quienes van a liderar estos equipos tengan herramientas cada vez más complejas en mediación para actuar de guía entre sus miembros; fomentar la consideración a todas las opciones, sabiendo apreciar lo que puede aportar cada uno y poner en valor la capacidad de todos para desaprender y aprender en un continuo.

No dar la espalda a la diversidad y asegurarse de que todo el mundo conoce las perspectivas, las diferencias no son barreras, sino saber que nos enriquecen como equipo de trabajo y como seres humanos.

dissabte, 16 de setembre de 2017

¿A dónde quiero ir?

Me gustaría ser capaz de analizar cada una de las creencias que llevo acumuladas en mi mente, de las cuales no soy consciente y una vez analizadas poder decidir con cuales me quedo y cuales son un lastre en mi camino; ya que de la mayoría de ellas no soy consciente, hasta que he reaccionado y pasado el suceso que me ha hecho reaccionar.

La mayoría de estas creencias están allí desde el principio y ni siquiera recuerdo qué ocurrió para que se instalara allí, pero se que me quitan flexibilidad a la hora de actuar, en el momento de tomar decisiones o de ver de manera equidistante las cosas que pasan a mi alrededor, y aunque se que me gustaría poder prescindir de mi momento de visceralidad a la hora de reaccionar a los hechos también se que quiero seguir siendo sensible a todo lo que afecta a este mundo, a todas las acciones agresivas e inhumanas que se llevan a cabo, sea contra mis conciudadanos, contra ciudadanos del otro extremo del planeta, contra un árbol o contra el océano.

Me gustaría tener la capacidad de comunicar que la ausencia de odio es amor, y es el mejor regalo que podemos hacernos a nosotros mismos, ya que una vez que sepamos amarnos a nosotros sin condiciones, y perdonándonos nuestras debilidades, sabremos amar al resto, sin inflavaroralos por cuestiones tan absurdas como tener un color de piel distinto al nuestro, habré sido educados en unas costumbres o una religión determinada; saber aceptar las diferencias no nos debería separar, sino enriquecernos los unos a los otros, hacernos más sabios y más flexibles, compartir y vivir en armonía nos debería enriquecer cada día más.

La cultura y el conocimiento nos abren la mente a nuevas opiniones, a estudiar nuevos puntos de vista; porque lo que vemos y pensamos es solo nuestra opinión, basada en nuestras experiencias y vivencias, por tanto no podemos actuar únicamente desde nuestras opiniones ya que la persona que tengamos enfrente tendrá “otra verdad” que realmente será su opinión, basada en las experiencias y vivencias que haya tendido. De ahí que no haya una “verdad”, una “realidad” sino tantas como individuos hay en el mundo, y por tanto sólo desde el amor incondicional al ser humano será posible la convivencia plena, sin conflicto, sumando, no restando.


Es muy importante no resignarnos. Creer que podemos cambiar las cosas. No quiero renunciar a la utopía.